Miguel Ángel Román
Un nuevo concepto artístico se abre paso en nuestra ciudad. Se trata de las exposiciones Pop up. Un local vacío o en desuso, la calle, o cualquier otro lugar puede valer para que el artista muestre su obra. Son exposiciones que aparecen y desaparecen en un breve lapso de tiempo (pocos días) y están al alcance de toda persona que transite por el lugar donde se ubiquen. Esta característica dota de accesibilidad a lo contenidos culturales, con lo que se deja a un lado la idea de tener que sortear barreras económicas o arquitectónicas para acceder al arte.
![]() |
Un nuevo concepto artístico se abre paso en nuestra ciudad. Se trata de las exposiciones Pop up. Un local vacío o en desuso, la calle, o cualquier otro lugar puede valer para que el artista muestre su obra. Son exposiciones que aparecen y desaparecen en un breve lapso de tiempo (pocos días) y están al alcance de toda persona que transite por el lugar donde se ubiquen. Esta característica dota de accesibilidad a lo contenidos culturales, con lo que se deja a un lado la idea de tener que sortear barreras económicas o arquitectónicas para acceder al arte.
En este caso se ha tratado de una exposición de pintura a cargo del artista onubense Jorge Hernández. Su obra nos recuerda al cine negro y al francés de los años sesenta. De carácter muy fotográfico, las pinturas nos evocan directamente una visión emocional y nostálgica tan cautivadora como inquietante. En una antigua charcutería situada en el número 20 de la calle Trajano y gracias a la acción promotora de la gestora cultural Elena Caranca y la galerista Isabel Ignacio, y mediante micromecenazgo de multitud de empresas y particulares, se ha podido llevar a cabo este proyecto. La muestra estuvo abierta al público entre los días 25 al 27 de octubre.
Fotografía: Miguel Ángel Román
Fotogalería

No hay comentarios:
Publicar un comentario