domingo, 29 de diciembre de 2013

Se prohíbe… [Opinión]

Miguel Á. Román



Las calles del centro de Sevilla se quedan de momento sin sus artistas callejeros gracias a una dudosa aplicación de las ordenanzas municipales decretada, en palabras del mismo policía que comunicaba tal postura a uno de los cantantes afectados, “por los de arriba”. Desde hace varios días los agentes de la policía municipal se ocupan de desalojar a los músicos y cantantes que actúan en la calle aludiendo dos razones. Se les aproximan y les preguntan si tienen la licencia del ayuntamiento para actuar en la calle (que no otorgan) y, en primer lugar, les dicen que están vulnerando la ley de Ocupación de espacios públicos y que la gente que se congrega en torno a los improvisados artistas dificulta el tránsito y supone un problema en caso de que suceda “algo (¿?)”. El siguiente de los motivos que aducen es la contaminación acústica producida por el amplificador de sonido. Como solución alternativa, los agentes sugieren a los artistas que se vayan a ejercer a las zonas periféricas de la ciudad, algo que indigna a estos últimos, pues supone un acto de segregación al apartarlos de las zonas más concurridas.

Al respecto de estas palabras, una de las  cantantes obligadas a parar su actividad declaraba que hay una predisposición del ayuntamiento a echarlos de las calles. Afirmaba esto debido a la actitud de los mismos agentes de la policía, cuya primera razón para impedirle cantar fue la ocupación de la vía pública y, posteriormente, y habiendo previamente dicho que podía seguir cantando, se acercó en una segunda ocasión y le comunicó que tenía que parar de cantar, esta vez por la contaminación acústica. Asimismo, no deja de sonar raro usar estos argumentos en unas fechas en las que gran parte de las actividades al aire libre ocupan bastante espacio y emiten un alto nivel de decibelios; sirva de ejemplo el mapping de la Plaza de San Francisco, cuyo volumen supera enormemente a cualquiera de las actuaciones de los artistas callejeros. Eso sin hablar de celebraciones de carácter religioso tales como la Semana Santa o el Corpus Christi, en las que las calles quedan completamente colapsadas y el volumen de las bandas de música inunda cualquier rincón de Sevilla (por no hablar de los ensayos, que se prolongan a lo largo de todo el año, por ejemplo en las inmediaciones del Parlamento)

Este colectivo, cuyo número ronda los treinta integrantes, intentó el pasado viernes arreglar esta situación para poder seguir ganándose la vida en estas fechas de mayor afluencia de viandantes. Para ello se dirigieron al ayuntamiento, pero no recibieron respuesta alguna. Por el momento, en las céntricas calles de la capital hispalense no se podrán ver ni escuchar actuaciones, en muchos casos de gran calidad artística, que no hayan sido “autorizadas”, o lo que viene a ser lo mismo, que no aporten beneficios económicos o de otro tipo al ayuntamiento, gobernado por Juan Ignacio Zoido (Partido Popular) desde el año 2011.


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